Porque nunca terminas lo que empiezas

¿Has empezado alguna vez algo para después dejarlo a medias?

No eres el único. Nos ocurre en todo: en hobbies, deportes, nuevos proyectos o pequeñas tareas. Seguramente si estuviéramos todos juntos en una misma sala podríamos ver cómo no somos los únicos que no terminamos lo que empezamos.

Empezamos algo con fuerza y entusiasmo para terminar abandonándolo al cabo de unas semanas por falta de ganas y motivación.

Pero la pregunta clave que tienes que plantearte es ¿por qué nunca termino lo que empiezo?

Y es que saber los motivos te ayudarán a encontrar la solución adecuada.

Cada razón tiene su solución

Tienes un nuevo proyecto o propósito entre manos, te entusiasma la idea y te pones manos a la obra. Pero llega un momento en que la energía inicial disminuye y cada vez se te hace más cuesta arriba seguir.

Diversos factores influyen en que finalmente no terminemos lo que empezamos, que en general se resumen en:

  • El cansancio y desmotivación después cierto tiempo
  • Una mala estimación de lo que costará en tiempo y esfuerzo conseguir algo
  • Las múltiples distracciones e interrupciones diarias
  • La falta de compromiso con nosotros mismos

 

Pero afortunadamente existe una solución para cada uno de estos obstáculos. ¿Preparado para ponerle remedio?

  • Contra el cansancio y desmotivación debes reconectar con tu objetivo: recuerda qué fue lo que te llevó a empezar este proyecto y visualizate una vez conseguido el objetivo. Vuelve a ello siempre que lo necesites para volver a coger fuerza y energía. Una buena herramienta es crear un panel de deseos donde pegas, a modo de collage, lo que quieres conseguir. Tiene que estar en un lugar donde lo veas  que verlo a diario.

 

  • Contra una mala estimación del tiempo y esfuerzo es importante ser realista, ya que dicha mala estimación de lo que cuesta hacer o conseguir algo hace que no gestionemos bien nuestras expectativas y que abandonemos cuando lo que nos hemos propuesto empieza a pedirnos constancia y perseverancia. Por eso los gimnasios se llenan en enero y en febrero vuelven a estar vacíos.

 

  • Contra las distracciones e interrupciones reserva un espacio de tu día para dedicarlo exclusivamente a este objetivo que te has marcado: planifica con antelación tu semana y reserva un espacio de tiempo para ocuparte de ello, y aunque llueva o truene recuerda que sí o sí tienes que acabarlo.

 

  • Contra la falta de compromiso haz que no sea opcional: cuando empieces un nuevo proyecto lo mejor es que te marques fechas límite para llevar a cabo cada una de las acciones diarias que te acerquen a tu objetivo.

La importancia de terminar lo que se empieza

Imaginemos la siguiente situación: es fin de semana y te propones pasar un día en la montaña. Te encanta la idea y estás muy entusiasmado. Ese día te levantas pronto casi no te hace falta despertador y lo preparas todo para empezar la excursión.

Te plantas a los pies de la montaña, miras hacia arriba y te dices a ti mismo “¡yo puedo!” y con esta energía empiezas a subir por la ladera.

Pero van pasando las horas y cada vez estás más cansado y la recta final es más empinada.

Es cuando piensas en abandonar y quedarte ahí, total ya has subido bastante, tienes buenas vistas y estás en la montaña, ¿no?

Pero te lo piensas mejor, descansas un momento, recuperas fuerzas y sigues adelante, hasta llegar a la cima, y ahí es cuando finalmente respiras tranquilo y te das cuenta que el esfuerzo a merecido la pena porque tener las nubes bajo tus pies es la mejor sensación del mundo.

Empezar es el primer paso para conseguir el nuevo objetivo que te has propuesto y llegar a este punto tiene más mérito del que quizás puedes pensar, ya que significa que has pasado a la acción y no te has quedado flotando en el limbo de “empiezo el próximo lunes”.

Pero una vez dado este paso es igual de importante mantenerse constante y no rendirse a mitad de camino para poder llegar a la meta final y ver las nubes bajo tus pies.

De nada sirve empezar si no va acompañado del verbo terminar.

 

Y es que las personas exitosas son aquellas que terminan lo que empiezan.


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